Divagaciones

La musa secreta de Gabo

diciembre 10, 2014 2 Comentarios

Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda [...]. 'Esta es la mujer más bella que he visto en mi vida', pensé, cuando la vi pasar con sus sigilosos trancos de leona, mientras yo hacía la cola para abordar el avión de Nueva York en el aeropuerto Charles de Gaulle de París».

Así comienza El avión de la bella durmiente, uno de los cuentos más célebres de Gabriel García Márquez. Trata del encuentro entre el autor y una mujer que, a medida que transcurre la jornada, acaba por convertirse en su musa. Un encuentro que no fue ficticio, sino real, y se produjo el 2 de octubre de 1990. El Nobel tenía entonces 63 años y estaba esperando para embarcar a Nueva York cuando una deslumbrante brasileña de 26 años se sentó a su lado. La mujer tiene hoy 50 años, vive en Londres y es abuela, pero mantiene el mismo aire felino.

Se llama Silvana de Faria. «Llegué al aeropuerto a las 9 de la mañana para recoger a mis padres, que venían de Brasil -explica-. El vuelo llegaba con retraso y el aeropuerto estaba atestado. Solo había un asiento libre y me senté». A su lado, Gabo. Hablaron sin parar hasta las 4 de la tarde, «mirándonos a los ojos todo el rato», asegura Silvana, que no fue hasta el final cuando se percató de quién era su interlocutor: «'¡Ya sé quién es. Es Gabriel García Márquez!', le dije. Me sentí avergonzada», asegura. Justo entonces el avión que estaba esperando aterrizó. «'Tengo que irme', le dije. Pero me agarró del brazo con firmeza y me dio esto». Silvana saca un papel del bolso, y ahí está, escrito con tinta roja: GABO. MEX. Fax 5686043. Tel. 5682947. Ap. postal 20736. México, 01000. «'¡Por favor, escríbame!', me pidió». Pero Silvana se olvidó de él. Solo después de la muerte de Gabo, en abril, Silvana leyó sus cuentos y se tropezó con el relato del aeropuerto. «Entonces volví a escuchar su voz y tuve la sensación de que en ese momento estaba contemplándome -afirma-. Y sentí que estaba enviándome un mensaje».

Me encontré con esta nota hace unos días en un dominical de los que dan con el periódico, y no se por qué me ha llegado hondo y quería compartirlo con vosotros.
A todos los que hacemos de la literatura un estilo de vida, nos hemos encontrado más de una vez con la cabeza en otro sitio y puede que haciendo una oda interior a ese "algo o alguien".
Lectores, amantes del arte, autores, poetas... Creo que poseemos (y me incluyo como lectora y creativa) una sensibilidad diferente y muy marcada. Creo que a veces podemos ver y sentir mas allá de lo que otros ven y sienten hacia algo o alguien.
En este caso, García Márquez incluye en esta obra una visión de esta mujer que va mas allá de la simple apreciación de su atractivo que cualquier otro hombre podría haber visto, y creo que ver un poco de una misma en unas palabras tan bellas debe ser absolutamente abrumador, más aún viniendo de la pluma del narrador universal.



Las otras inspiradoras del Nobel:


      1. Mercedes Barcha
          Esposa y asesora Estuvo casada con Gabo más de 50 años y fue quien tuvo los arrestos para 'encerrarlo' durante 18 meses, ocho horas diarias -encargándose ella de todos los asuntos para mantener a flote el hogar-, para que él se dedicara en exclusiva a escribir Cien años de soledad, su obra cumbre. Mercedes siempre fue la primera lectora de sus trabajos.

            1. María Luisa Elío
              La entusiasta pamplonesa «Para Jomí García Ascot y María Luisa Elío». Esa es la dedicatoria que aparece en Cien años de soledad. Los destinatarios son un matrimonio de españoles exiliados en México. Pero la auténtica destinataria es ella, íntima amiga de Gabo, pamplonesa de nacimiento y que acabó convirtiéndose en una destacada figura de las letras y el cine mexicano.

                1. Luisa Santiaga Márquez
                  La madre narradora Su madre contó a Gabo, desde que era niño, las anécdotas de su vida. Con ellas, el escritor construyó su universo literario. Aparecen de una forma u otra en todas sus obras, pero El amor en los tiempos del cólera está basada, en concreto, en un amor de juventud de su madre.

                  Fuente: XLsemanal

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                  2 comentarios:

                  1. "Creo que a veces podemos ver y sentir mas allá de lo que otros ven y sienten hacia algo o alguien"
                    Excelente exposicion Alicia, muy bonita la historia de este genio de la narrativa, el amor y la amistad son inseparables y al mismo tiempo se retroalimentan mutuamente.:).

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                  2. Gracias Mila. La verdad es que me fascinan este tipo de historias, más aún si vienen de la mano de un genio como García Márquez ;)

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