Viajes

Verano 2017 | Road Trip 🚗 Portugal

agosto 30, 2017

Pues con esta entrada en el blog voy a estrenar sección. ¡Viajes! Bueno, en realidad esta no es la que la estrena porque ya había un post que he rescatado con un viaje que hice hace un tiempo y desde entonces aunque he hecho alguna que otra escapada, no me había planteado lo de las crónicas. Pero ahora he pensado que por qué no mezclar nuevamente con mi pasión blogeril otra de las cosas que tanto me gustan, o mejor dicho, que recientemente he descubierto que me gustan. Porque si tenemos en cuenta que tenía un fobia terrible a los aviones, a los trenes... vamos, a los viajes varios por tierra mar y aíre. El hecho de que ahora no quiera ni deshacer la maleta es toda una aventura en sí misma para mí... y gran parte de "culpa" la tiene mi chico, el me ha inculcado este maravilloso espíritu aventurero y con el escribiré estos post sobre viaje. ¿nos acompañáis?


Estuvimos pensando sobre las vaciones, de manera un tanto atropellada y con el tiempo encima y decidimos ¿por qué no echarnos a la carretera y visitar el país vecino? Es la primera vez que yo iba a salir de territorio español y me hacía mucha ilusión eso de ir a un sitio donde la gente hablase diferente 😄 así que agarramos la mochila, la echamos al coche y pusimos rumbo a Portugal... como cnsejo decir que si tenéis pensado hacer un viaje así, no salgáis de fiesta el día de antes 🙈 Mas de dos mil kilómetros de carretera en siete días de viaje en los que visitamos seis ciudades:
Salamanca - Oporto - Aveiro - Óbidos - Sintra - Lisboa



PRIMERA CIUDAD
Salamanca
DÍA 1
Esta fue más una parada técnica improvisada que un destino del viaje y es que salimos de Cartagena un pelín tarde (lo de irse de fiesta el día antes y tal) y se nos hizo un poco entrada la noche. No llegábamos a Oporto ni de coña a una hora prudente y había que cenar y descansar... curiosamente la ciudad de paso donde paramos a descansar fue la que nos vio acostarnos mas tarde que ninguno de los días posteriores de viaje. Una ciudad preciosa a la que he prometido que volveré.


El primer encuentro literario del viaje fue en el El Café Novelty, con más de cien años, es el café más antiguo de Salamanca y se encuentra en la Plaza Mayor. es considerado una institución y entre sus asiduos más ilustres destacan: Miguel de Unamuno, que hizo del Café Novelty su tertulia diaria.


Justo antes de partir me topé con otra sorpresa literaria de un viaje que ha sido una maravilla para una apasionada de la palabra escrita como una servidora. Aquí podéis ver el rincón del poeta Pepe Ledesma.



SEGUNDA CIUDAD
Oporto
Y cambiamos no solo de ciudad sino también de país. Entramos a Portugal con aquí la menda al volante... uff que manera de cabrearme, que mal conducen, que follón de carreteras y en qué mal estado están. Pero sobre todo, que jeta tienen los cabrones.
Porque para circular por las carreteras e Portugal hay que pagar unas tasas a modo de peajes en los que no tienes que parar sino que directamente te leen la matricula y pasas por caja, siempre y cuendo hayas pasado previamente la tarjeta al entrar.
El proceso es curioso. Hay unas garitas al entrar al país en las que debes meter tu tarjeta de crédito y de ahí se lo van cobrando ¡pero OJO! solo la tarjeta de crédito, la de débito no vale. ¿Y si no tienes? pues te pasará lo que a la gran mayoría y deberás comprar unas tarjetas en una gasolinera por determinados importes (según lo que circules). La opción gitaneli es la de no comprarlas. Te puedes ahorrar unos eurillos pero si te paran los GNR pues tendrás que pagar hasta diez veces el importe de los peajes que no hayas pagado. Nosotros no tuvimos ningún problema en carretera con los GNR pero bueno, también decidimos no entrar a los centros urbanos con el coche y eso nos ahorró dolores de cabeza.

DÍA 2
Llegamos a Oporto a medio día y dejamos en coche a las afueras en un parking Low Cost que nos costó unos 25€ tres días. Mochila al hombro y muertos de hambre hicimos una parada técnica para comernos un bacalao 🐠


Llegamos en metro ya por la tarde al centro de la ciudad y eso parecía otro mundo. Los edificios viejísimos y mal conservado, las calles empedradas y mucho bullicio. Oporto tiene un encanto especial y este se aprecia nada más poner un pie en la ciudad.
Llegamos al piso que habíamos alquilado para pasar los tres días. Una calle en cuesta (como todas) llena de edificios antiguos y el nuestro, con una puerta de entrada que tenía la cerradura a la altura de las rodillas y era un cuarto sin ascensor. Un edificio enmohecido y destartalado que llegaba a un piso recién reformado y super cuqui en el que nada más llegar nos tomamos unas cervezas nacionales ¡que nos las habíamos ganado!

Eso sí, esa noche, la primera, pagamos la novatada de los jodíos portugueses y sus petiscos. Fuimos a cenar y ya íbamos advertidos de que en el país luso tienen como costumbre poner unos aperitivos "petiscos" compuestos casi siempre por pan, aceitunas, algún tipo de paté o queso y mantequilla. Estos detalles a los que los españoles estamos acostumbrados a que sean By de face, allí hacen que te incremente la cuenta unos eurillos... porque aunque allí comer es más barato, estas cosas que tu no has pedido te puede subir el precio de 5 a 10 euros (aproximadamente cada detalle vale entre 1 y 2 euros). Así que como nosotros no nos los comimos, tardaron un siglo en traernos la cena. Ahí aprendimos a decir no lo quiero antes de que lo dejen en la mesa.


Pensaréis, uff que de bregar nada más llegar... para nada. ¿Recordáis al principio del post cuando contaba mis problemillas para viajar? Pues para mi fue toda una aventura llegar a un país distinto, donde hablan distinto y pasearme por la ribera del río con la mejor compañía. Y es que levantarse a orillas del Duero no tiene precio.

DÍA 3
Nos levantamos con las pilas cargadas y con ganas de hacer cosas. Este día se podría decir que fue el que visitamos todo Oporto y es que no paramos.
Subimos por la Rua das flores hasta llegar a la zona de la estación. Como todo, decorado con los característicos azulejos azules y blancos.


Seguimos subiendo en dirección a la catedral. Llegamos tan temprano que ni siquiera estaba abierta (también hay que decir que los portugueses no brillan por sus madrugones) pero mereció la pena porque al irnos empezaban a llegar autobuses y grupos de gente.
Tengo que decir que no esperaba enconarme un edificio tan bonito pues no es uno de los monumentos destacados de la ciudad pero fue todo un acierto visitarla y sobre todo visitar el claustro. Hay que pagar pero no es mucho, sino recuerdo mal fueron unos 4 euros pero menuda maravilla.


La catedral está en una de las zonas mas altas de la ciudad y desde sus miradores hay una vista increíble de todo Oporto, además los alrededores son quizá la zona más antigua y decadente, donde se pueden ver los edificios viejos con las ropas tendidas y la gente buscándose la vida por las calles. Una panoramica muy peculiar de la ciudad con la torre de los clérigos al fondo.


Después de ver la catedral y esta zona tan castiza decidimos pasear por la otra parte de la ciudad y visitar otra de las cosas míticas de Oporto. El café Majestic... mucha gente me dijo lo maravilloso que es, lo bonito que es y lo carísimo que es. Vale, sí, tiene todas esas cualidades pero no me pareció para tanto. No al menos para pagar 8 euros por un café porque ni siquiera es necesario entrar para verlo.


Toda esa zona está repleta de tiendas y tuvimos el acierto de comprarnos una sudadera porque si la noche pasada hizo frío, la que estaba por venir... tela. Sí, si, España en plena ola de calor con las temperaturas superando los 40º y allí helados de frío.
Llegó la ora del aperitivo y nos metimos en el mercado de la ciudad, la plaza de abastos de Oporto es un sitio que parece que se vaya a derrumbar de un momento a otro. Todo apuntalado y una estructura metálica oxidada abrigan los puestos de pescado, frutas y verduras, artesanía y algunos pequeños bares.



Nos tomamos el aperitivo, unas cervezas, unos vinos, mas aperitivos... y así fuimos enlazando hasta la hora de comer y claro, no nos íbamos a ir a otro sitio.
Probamos vino, queso y embutidos nacionales por solo 7 euros los dos, y después en un lugar donde la vista no es atrayente pero el olor a pulpo recién cocinado te volvía loca. Decidimos sentarnos a comer y el pescado que servían iban a los puestos de al lado a comprarlo. Esto en España te haría rascarte el bolsillo, allí nos rascábamos al barriga porque salimos redondos de la plaza. Lugar recomendable al 100%


Después de comer fuimos a uno de los sitios que estaban marcado en rojo y subrayado dos veces como destino en este viaje. La librería Lello.
Se dice que es la librería más bonita del mundo y la verdad es que no se si será la más bonita del mundo, pero desde luego si que es la más bonita que he visto. Su peculiaridad más llamativa es que dices que las famosas escaleras del colegio de Howarts de Harry Potter están inspiradas en las de esta mágico lugar. Hablaré largo y tendido sobre la librería en un post que quiero dedicarle...
Comentar que entrar no es nada caro, creo que eran 3 o 4 euros y además si compras un libro te descuentan 2€ y yo me compré El Legado maldito de Harry Potter. La cola para entrar puede asustar un poco porque siempre hay gente pero avanza deprisa.


Con mi libro bajo el brazo y una sonrisa de oreja a oreja, decidimos bajar dirección al río, a casa y terminar la exploración por esa parte de la ciudad, no sin antes pasar por la torre de los Clérigos y ver la iglesia de día (la noche antes pasamos por allí y por la puerta de la librería que nos cerraron en las narices) 😅
No subimos a la torre pues no pensamos que fuese tan espectacular y además llevábamos ya un día completo de andar, ver, comer y beber.
Comentaros que la Rua das flores que es la calle por donde subimos es la que está repleta de librerías antiguas con libros de segunda mano amontonados y a centenares. Por la mañana estaba cerrada pero a la vuelta por la tarde pude visitar todas estas librerías.


Tras llegar al pisito y con poco tiempo para descanso, terminamos el día paseando por la vereda del río. Decidimos ir al otro lado a ver la puesta del sol desde la parte alta y para ello subimos en fonicular.


Atravesamos el Puente Don Luis I por la parte más alta (por donde pasa el metro) con una altura de vertigo pero unas vistas increíbles.
Este puente fue construido por Gustave Eiffel y aunque no he estado en la famosa torre, supongo que debe ser como caminar por ella pero en sentido horizontal ya que su estructura se asemeja mucho.



DÍA 4
Tercer y último día en la ciudad. tras habérnosla pateado el día anterior casi por completo, reservamos el ultimo día para hacer un crucero por el río y visitar las bodegas... 🍷
El crucero por el Duero costó 12€ y durante aproximadamente una hora recorrimos los cinco puentes que forman parte de la ciudad y el río, hasta la desembocadura de este en el Atlántico. Un paseo muy bonito y muy recomendable. Además con el pase del crucero nos regalaron una cata de vinos en una de las muchas bodegas que hay al otro lado. En la bodega Porto Cruz concretamente.




Nos quedamos a ese lado del río lo que quedó del día, eligiendo que bodega visitar y vino va, y vino viene... paramos a comer las famosas francesinhas. Una bomba de calorías que está riquísima y que lleva de todo lo que le puedas echar a un plato. Queso, pan, embutidos, salsa picante hecha de cerveza...
Decidimos que la bodega que visitariamos sería la bodega Ferreira pero la visita no era hasta la tarde, así que hicimos tiempo por la zona.


De todas las bodegas que había para elegir esta fue la que más nos llamó la atención. Un antiguo convento que conserva elementos increíbles y la historia y enseres de quienes fundaron la bodega. No recuerdo exactamente el precio de la entrada pero creo que fueron unos 5€ por persona. Merece la pena pues la visita es muy interesante y por supuesto incluía la cata de vino. Concluimos ese día y esa ciudad y lo preparamos todo para partir a la mañana siguiente.




TERCERA CIUDAD
Aveiro
DÍA 5

Nos levantamos con mas ganas de Road Trip que nunca y decicimos ir visitando ciudades de camino a Lisboa ya que nuestro viaje era de norte a sur y nos esperaban varias horas de carretera por delante.
Fuimos en metro hasta las afueras a por el coche al parking, dejamos atras la ciudad del Duero rumbo Aveiro. Esta pequeña ciudad tiene un encanto bastante pintoresco. Una localidad pesquera con canales atravesándola y conocida coloquialmente como la Venecia de Portugal. Un lugar bonito y tranquilo que el poco tiempo no nos dio para visitar más.


CUARTA CIUDAD
ÓBIDOS

Y de repente vas y te encuentras con una cuidad medieval con un encanto increíble y que está nombrada Ciudad literaria por la UNESCO. Imaginaos mi cara de fliping in colours durante esta visita.


Óbidos tendrá un hueco especial en el blog porque me gustaría hablar de ella largo y tendido. Una ciudad donde puedes encontrar un mercado que también es una librería, una iglesia reconvertida en librería y donde se encuentra The literary man. El hotel literario más grande del mundo con más de 60.000 libros




La ciudad entera de Óbidos es mágica. La verdad es que a mi ya me había atrapado su magia literaria pero también me lo pasé pipa recorriendo la almena del castillo, la muralla... y la comilona en un restaurante de sus calles empedradas.



QUINTA CIUDAD
LISBOA

Pusimos rumbo a Lisboa por la tarde. Con más libros bajo el brazo y encantada con tantas cosas geniales que me encontraba a cada paso.
En esta ocasión decidimos dejar el coche en el parking del aeropuero. 30€ por cuatro días y en metro al centro, sin preocupaciones. Poniamos rumbo al barrio alto que es donde teníamos el piso. Allí donde estaba la fiesta, allí donde estaba el bullicio... allí en toda la jarana teníamos la casa.


Una escalera de madera improvisada que podría ser el acceso al mismísimo infierno, en un edificio destartalado, te llevaban a la habitación de IKEA construida con mucho acierto la verdad, pero que podría ser el castigo divino para un clautrofóbico.
El barrio alto de Lisboa es desde hace un par de décadas el lugar por excelencia de la fiesta lisboeta, un lugar pintoresco con comercios antiguos y casas de Fado, que al caer la noche es todo alcohol, fiesta y desenfreno.


Salimos a pasear por la ciudad y buscar un sitio para cenar. Llegamos hasta la Baixa, la parte más baja de la ciudad y me sorprendió el bullicio y la viveza de la ciudad por la noche. Acabamos comiendo platos típicos como las sopas (cremas de verduras) junto a unos ingleses en un local de Fados situado frente a un club de streptease.
A la vuelta nos encontramos con un grupo callejero tocando en la concurrida Plaza Luis de Camoes, muy cerca del piso, y nos tomamos unas cervezas allí sentados.


DÍA 6
Este día fue el día... el día que nos pateamos media Lisboa. Nos levantamos temprano y decidimos hacer un FreeTour. Todo un acierto. Un chico Argentino fue el encargado de explicarnos todo lo referente a la ciudad. El gran terremoto, las revoluciones, levantamientos, las monarquias, sus personajes ilustres...


Comenzamos a bajar por el barrio de Chiado y fuimos conociendo infinidad de cosas e historia. Desde la ópera y la casa de Pessoa.


Hasta los restos del convento, lo único que acabó en pie tras el terremoto, el elevador de Santa Elena, la Plaza del Rossio (donde la florista puso el clavel en el fusil en la revolución de los Claveles) y llegamos hasta la Baixa con el freetour, hasta la Plaza del comercio a orillas del Tajo y aprendimos sobre su historia y su importancia.


Pero la cosa no quedó ahí. Todo esto lo hicimos por la mañana. Paramos a comer... a comer como osos 🐻 carne y embutido y decidimos con toda la panza llena y un día caluroso, coger un tranvía e irnos a Belem.


La primera parada no fue en la fábrica de los famosos pasteles de Belem porque soy diabética... así que pasamos de largo y llegamos hasta el Monasterio de los Gerónimos. Entrar al claustro y verlo todo por dentro nos costó creo que 12€ pero ha sido creo yo, que el dinero mejor invertido de todo el viaje. Si la basílica del monasterio te deja sin habla, el claustro es increíble.


Apenas hice fotos y es que no merecía la pena. Era tan increíble y tan opulento todo que la cámara no podía captar la belleza de aquel lugar. Uno de esos sitios que guardas en el recuerdo por lo increíble y por el hech de que allí descansan los restos de Pessoa. El poeta ilustre al que toda la ciudad venera.


Otro personaje ilustre del que impresiona ver su mausoleo es Vasco de Gama, y no es para menos. Los restos del navegante y explorador a diferencia de los de Pessoa si que están en la iglesia y no en el claustro. Estos se pueden ver sin pagar.


No pudimos entrar al museo porque se había hecho tarde así que decidimos ir al monumento de los conquistadores pero antes hicimos un alto en el camino para tomar una limonada y meternos dentro remojarnos los pies en una fuente 😊


Uff hacía falta esta parada porque menudo día... seguimos por la orilla del río hasta la famosa Torre de Belem. La verdad es que es un lugar que si bien no es espectacular en cuanto a grandiosidad sí que lo es en cuanto a belleza. Un sitio que ha sido cárcel, cuartel, aduana... y que está bellamente construido en un lugar que dependiendo de la subida o bajada de la marea queda fiera o dentro del agua en la desembocadura del Tajo.


A la vuelta el tranvía nos dejo en la Baixa y cogimos rumbo al Barrio Alto... andando. Menos mal que dimos por el camino con una cervecería artesanal en las que nos tomamos unas cañas sentados en la calle. Quizá estos momentos sean los que más se disfrutan de un viaje... Esa noche cenamos y la cama bastante hechos polvo.


SEXTA CIUDAD
SINTRA
DÍA 7

Y cuando crees que ya nada puede sorprenderte vas y llegas al lugar más bonito del mundo 💖 y no exagero porque Sintra es una ciudad de cuento de hadas 😍


Este día lo reservamos para pasarlo en Sintra, nos fuimos en tren desde Lisboa y en unos 40 minutos estabamos allí. El transporte es económico y merece la pena, además allí tienes la opción de coger autobuses que hacen diferentes rutas y te llevan a los sitios más emblemáticos.
Es cierto que si quieres ver toda Sintra necesitas más de un día, así que decidimos ver La Quinta Da Regaleira y El palacio Da Pena. Uno por la mañana, parada a comer en el centro y otro por la tarde.


La quinta da Regaleira simplemente te deja sin palabras. El lugar es increíble. La casa, los terrenos misteriosos y llenos de grutas, lagos, cascadas, cuevas... todo envuelto en misterio y simbología masónica y templaria.

Lo más espectacular sin duda es su pozo de iniciación masónico. Es de piedra en forma de espiral, con nueve pisos conectados entre sí por varios tramos de escaleras.Se cuenta que estos giros simbolizan el infierno de la Divina Comedia de Dante: los masones debían ascender por él siguiendo un rito de iniciación que representaba el renacer, hasta llegar a la entrada superior, custodiada por dos dragones que se enroscan en torno a la llamada Fuente de los Dragones.




Adentrarte en este lugar es increíble. Los misterios y las historias que sobre el se cuentan hace que tenga un punto sobrecogedor y mucha magia. Sin duda de lo mejor del viaje


Después de la parada reglamentaria para llenar la panza, fuimos al Palacio da Pena... y si bién sabes que maravilloso cuando lo ves en las fotografías, no tiene absolutamente nada que ver al hecho de estar allí y sentirte como la puñetera cenicienta 💖 💖 💖 💖



Este palacio donde habitaba la realeza fue construido sobre un antiguo monasterio. En el interior aun conserva el claustro y muchos de los enseres de las familias reales que lo han habitado.


Volvimos bien entrada la tarde a Lisboa. Tras dejar el tren en la estación del Rossio decidimos no ir a casa tan pronto... bajamos un poco hacía la plaza y nos fuimos a probar la Ginjinha, un un licor dulce de guindas que tiene su origen en Lisboa y concretamente en el diminuto lugar donde fuimos a tomarlo cerca de la Plaza de Rossio.


Pero como no solo de licores nos mantenemos, teníamos que seguir cogiendo fuerzas para recuperar las de los kilometros que habíamos andado ese día y nos fuimos hasta el barrio alto, concretamente al Pavilhão Chinês, un lugar muy peculiar que no se puede describir con palabras. Un bar-café de estilo años 20 que en realidad es como un museo. El lugar que antiguamente era una tienda el siglo pasado, posee las estanterías y vitrinas originales pero ahora repletas de objetos de todo tipo e índole. Hay que ir para verlo porque no puedo contarlo. Visita recomendada.


Y ahora sí, acabamos cenando en un tailandés al lado del piso y durmiendo como marmotas bien temprano. Al día siguiente nos esperaba otra gran caminata.


DÍA 9
El último día en Lisboa nos lo tomamos con calma pero aún así no paramos. Empezamos a bajar por el Chiado y nada más poner el pie en este barrio me encuentro la calle repleta de libros. Un mercadillo de libros de segunda mano a precios increíbles.


Este día nos estuvimos moviendo en tranvía, concretamente en el clásico tranvía 28 que ya es meramente turístico y que recorre toda la ciudad.


En el llegamos hasta el barrio de Al Fama. Un pintorsco y castizo barrio emplazado en la zona alta pegado al castillo. Allí empezó la ciudad de Lisboa y su historia se respira en cada callejuela y cada rincón.

Fuimos al mercado de la Ladra. Un rastro de cosas usadas, antiguas y todo lo que puedas imaginar que ocupa varias calles. Es inmenso y la gente vende todo lo que te puedas imaginar... yo acabé comprandome un parche militar del que nada sabía y a punto estuve de compraeme unos patines. Todo muy necesario.


Acabamos comiendo el famoso Bacalao a Bras en un lugar pequeño y con encanto en el cruce de tres callejuelas en cuesta. Nos sentamos a tomar una cerveza y acabamos comiendo allí.


Volvimos a El Chiado por la tarde porque tenía dos paradas obligatorias. Una, la librería Bertrand... la más antigua del mundo (sí, también tendrá un post dedicado a ello) y donde me compré una bonita edición especial de Pessoa. A quién fui a visitar más tarde.


Bajamos de nuevo a la Baixa, esta vez para ir a Groovie Records, la tienda de discos del sello discográfico de donde salimos con alguna que otra adquisición.


Y ya volvimos a descansar, con nostalgia y sobre todo con el Saudade ya asomando. Ellos utilizan esa palabra "Saudade" que no tiene traducción al castellano para representar el anhelo, el echar de menos... como diría en el norte, la morriña. Y es que este viaje ha sido muy especial para mí.
Me habría gustado haber tomado notas y contar más sobre cada detalle (prometo hacerlo en el próximo) y también deciros que si queréis ver más fotos podéis hacerlo en instagram.

Espero que os haya gustado un poquito lo que he contado y que os haya despertado las ganas de visitar Portugal... de verdad, merece la pena.

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