Conciertos

Adiós al Trémolo | Y es que no... no solo ha cerrado un bar

octubre 30, 2017


Las despedidas nunca son fáciles. Da igual que sea de un amigo, un familiar, la última croqueta de tu abuela o como en este caso, un bar... pero es que este sábado no solo cerró un bar.

El Trémolo era un referente en Murcia. Único, sin duda, e irrepetible... y ha chapado. Adiós, hasta aquí ha llegado. Después de cinco años poniendo a bailar al personal con sus pinchadas vinílicas, embriagándonos en un ambiente cargado de buen rollo y llenando el local finde tras finde de gente estupenda, ha chapado la persiana de su fachada negra en la Calle Trinidad.
Yo llegué a la barra de este (ya mítico) bar no hace mucho, el día de su cuarto aniversario, y la verdad, ¡me encantó! Creo que no ha habido noche de las que he ido en la que no haya salido de allí como Las Grecas... uff. Y es que de acompañar al Pharaon del Twist a sus pinchadas acabé por ser una enamorada más de este lugar, y ahora ya una de tantos que se sienten un pelín perdidos en la noche murciana. Porque nunca nos han pesado los kilómetros de Cartagena a Murcia para una noche de fiesta en el Trémolo. Y ahora... bueno, al menos lo he conocido, y a los que vienen detrás les contaremos las historietas de abuelo cebolleta de quienes vivimos aquí noches de bailes, cerveza y buena música.

Y como el César, el Trémolo vino, vio y venció. Porque se va ahí, con su pista llena de gente de muchas generaciones diferentes y todos con una lagrimilla. Poco más puedo decir, solo que se de primera mano que para quienes de una u otra manera formaron parte de esto desde el principio les queda una sensación de quedarse un poco huérfanos, tristes... pero al mismo tiempo contentos de haber estado ahí.

Y bueno, un lugar así no podía tener un final más épico que el que tuvo. Después de dos fines de semana de despedidas, acabó con Alberto reventando la bola de espejos cual piñata, discos de vinilo volando por el local, gente arrancando las letras de la pared, los cuadros... pero sobre todo, siempre quedará el recuerdo de salir del local esa última noche mientras despuntaba la mañana emocionada y triste... pero bueno, esto es así, etapas que se cierran.

Me voy a quedar con la conversación con mi chico (si, si, el Pharaon del Twist antes mencionado) de vuelta a casa sin apenas dormir y con los bodies molidos.
— Uff lo de anoche...
— Lo de anoche no fue normal.
— Ya, era especial, cerraba el bar.
— No, lo de anoche no fue normal ni para un final. Y es que no, ayer no solo cerró un bar...

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